The world is full(ing)

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The World Is Full(ing) began almost by accident. What started as the construction of a set for another project slowly revealed itself as a work in its own right. As the elements accumulated in the studio, the process of making took over the initial intention. Control gave way to intuition.
At the time, Camilo Echeverri was deeply engaged in questions of photographic methodology—how images are planned, staged, or allowed to emerge. This project marks a turning point: a deliberate loss of control after a long pursuit of precision. Rather than designing meaning in advance, the work unfolded through doing.
The resulting images reflect a shared condition: small rooms, high rents, crowded cities, and the compressed lives of students and migrants drawn to global capitals in search of opportunity. As a migrant himself, arriving to pursue graduate studies and a place within the art world, Echeverri began to recognize how architecture, space, and aspiration shape not only where we live, but how we exist.
The World Is Full(ing) is also an early exploration of staged scenarios, not as spectacle, but as instinct. Long before staging became an explicit strategy in his work, this project reveals an intuitive understanding of how contemporary life is constantly performed. Between control and surrender, document and construction, the images register a quiet tension: a world that feels increasingly full, and subjects trying to find room within it.
ESP
The World Is Full(ing) nació casi por accidente. Lo que empezó como la construcción de un set para otro proyecto terminó convirtiéndose, poco a poco, en un trabajo autónomo. A medida que los elementos se iban acumulando en el estudio, el hacer desplazó la intención inicial. El control empezó a soltarse.
En ese momento, Camilo Echeverri estaba profundamente inmerso en preguntas sobre metodología fotográfica: cómo se construye una imagen, hasta dónde se planea, cuándo se deja aparecer. Este proyecto marca un quiebre: la renuncia consciente al control después de haberlo buscado con insistencia. El sentido no fue diseñado de antemano; se fue revelando en el proceso.
Las imágenes resultantes reflejan una condición compartida: cuartos pequeños, arriendos caros, ciudades saturadas y la vida comprimida de estudiantes y migrantes que llegan a las capitales del mundo atraídos por promesas de futuro. Como migrante, llegado en busca de formación académica y de un lugar en el mundo del arte y la fotografía, Echeverri empezó a reconocer cómo la arquitectura y el espacio determinan no solo dónde vivimos, sino cómo habitamos.
The World Is Full(ing) es también uno de sus primeros acercamientos a la escena construida, no desde lo espectacular, sino desde lo intuitivo. Aunque ya había trabajado con escenarios en la industria de la moda, aquí aparece por primera vez una conciencia más profunda de cómo los seres humanos escenificamos nuestras vidas todo el tiempo. Entre el control y el abandono, entre el documento y la puesta en escena, el proyecto deja ver una tensión silenciosa: un mundo cada vez más lleno y cuerpos intentando encontrar su lugar dentro de él.
Works
Exposición Archipiélago Medellín: Salón de artistas
Compromiso.D Sala de Arte Suramericana. 2018-2019

Esteban Restrepo.
¿Realidad o ficción? Impertinencia actual de la disyuntiva. Impertinencia actual de la pregunta. Ambas categorías, tradicionalmente antagónicas, han ido perdiendo la claridad de sus límites, sus distinciones propias. La realidad, concepto absoluto y sin expresión y la ficción, conjunto de tentativas por expresar tal realidad, se imbrican, se entrelazan, se fusionan en nuestros días, creando un híbrido, una quimera de orden incierto, exenta de toda pretensión de verdad. Esta tercera entidad, más que demostrar, incita, provoca, ataca, removiendo al espectador, las certezas sobre las que se detiene para acceder a la experiencia de la obra de arte.
En un umbral se sitúan entonces las últimas exploraciones de Camilo Echeverri. No son ni la realidad ni la ficción las entidades a explorar, sino que es el entre el que es cuidadosamente explotado. Entre la paciencia de la espera del acontecimiento y la impaciencia que incita al diseño del acontecimiento mismo, entre el recorrido errático y la estaticidad meditada, entre el documento y la escena construye él su proyecto.
Pero -el entre- o -el umbral- no es el único espacio en el que se sitúa su trabajo. Allí no sólo vemos fotografías sino también una reflexión sobre la fotografía misma. De esta manera, en los límites e intersticios de la fotografía, la obra de Camilo Echeverri se emplaza a su vez en el vasto territorio del ¨meta¨, en algo que podríamos llamar meta-fotografía. El fotógrafo no teme mostrar sus propios procedimientos, documentar sus ficciones, como si el marco del objetivo lo indispusiera, como si quisiera cada vez con más deseo, ampliarlo, romperlo, deshacerlo, negando el principio fotográfico. El hecho de documentar sus ficciones inscribe sus imágenes entonces simultáneamente en lo real y en lo ficcional, poniendo en crisis el dispositivo fotográfico, desestabilizando la certeza espacial del espectador frente a la foto.
En ¨The world is full¨ se desenmascara el arquitecto detrás del fotógrafo. El proyecto postula una serie heterogénea de arquitecturas como ¨contenedores de ficciones¨. Arquitecturas entendidas como centros de acumulación de deseos, como recipientes donde se construye la identidad de los sujetos y de los grupos, como albergues de la memoria. Arquitecturas que van desde el habitáculo minúsculo que al mismo tiempo es el mundo entero, como el Aleph de Borges, hasta la superposición de ficciones que constituyen un edificio, un conglomerado, o una comunidad. Como errancias de lo lleno a lo vacío y viceversa, las foto-arquitecturas de Camilo Echeverri ponen en relieve, no el carácter objetual del edificio, sino una serie de sedimentos afectivos que a su vez lo constituyen: soledades, incertidumbres, taciturnidades.
Como serie la fotografía de Camilo Echeverri se debe entender más bien como fotograma, como cinemática; cada foto está asociada a las siguientes, creando una secuencia (o una multitud de secuencias), sin desenmascarar un sentido unívoco, dando espacio al espectador, quien moviéndose entre fotogramas tiene la libertad de construir su propia secuencia y dar sentido a la serie.













