Evidencia, verdad y decepción.

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Evidencia · Verdad · Decepción marks Camilo Echeverri’s first sustained engagement with painting, emerging as a decisive shift from a practice previously rooted in photography. Built from a personal photographic archive accumulated over more than two decades, the project approaches painting as a form of appropriation—reworking existing images to question their truthfulness, their authority, and their capacity to shape political and historical narratives.
Developed through the careful selection, isolation, and recomposition of images, the work reflects on a world saturated by visual information and mediated events. Moving away from the logic of documentary presence, these paintings revisit contemporary politics, territory, and power from a distance, transforming photographic evidence into speculative images. In doing so, Evidencia · Verdad · Decepción becomes a turning point in Echeverri’s practice: a bridge between his photographic past and a broader exploration of representation, fiction, and the instability of images as witnesses of reality.
ESP
Evidencia · Verdad · Decepción marca el primer acercamiento sostenido de Camilo Echeverri a la pintura, y supone un giro decisivo dentro de una práctica hasta entonces dominada por la fotografía. A partir de un archivo fotográfico personal construido durante más de dos décadas, el proyecto entiende la pintura como una técnica de apropiación, reconfigurando imágenes existentes para poner en duda su veracidad, su autoridad y su capacidad para construir relatos políticos e históricos.
Desarrollado mediante la selección, el aislamiento y la recomposición de imágenes, el trabajo reflexiona sobre un mundo saturado de visualidad y acontecimientos mediáticos. Al tomar distancia de la lógica del registro documental directo, estas pinturas revisitan la política contemporánea, el territorio y las estructuras de poder desde una mirada desplazada, transformando la evidencia fotográfica en imagen especulativa. En este sentido, Evidencia · Verdad · Decepción funciona como un punto de inflexión en la obra de Echeverri: un puente entre su pasado fotográfico y una exploración más amplia de la representación, la ficción y la inestabilidad de la imagen como testigo de lo real.
Works
Exposición Evidencia-Verdad-Decepción.
16 - 25 septiembre 2021
Galeria La Bruja.
MDE-COL

Nicolas Betancourt.
Suele afirmarse que quien controla el pasado controla el futuro. Más allá de la tarea de reescribir la Historia con fines de control, esta exposición es una autopsia a un relato fatigado.
Evidencia-Verdad-Decepción se sirve de la pintura como técnica de apropiación, a partir de fotografías de un archivo personal construido a lo largo de dos décadas y que configuran un inventario de obsesiones con las que Camilo Echeverri busca poner en entredicho la veracidad de las imágenes y su poder para evocar y manipular.
En una época en la que un flujo constante de imágenes nos asalta a cada segundo, hacer esta selección de imágenes para luego rehacerlas en un medio diferente, mezclando la mirada del fotógrafo con la del pintor, dentro de la retícula invisible de su formación como arquitecto, permite a Camilo Echeverri ensamblar una narrativa que más que respuestas fijas plantea problemas que quizás no tengan solución.
Imágenes que aparecen primero aisladas, con su fondo difuminado, convertidas en objetos a ser revisados, medidos, analizados, y que adquieren sentido por la secuencia de la que forman parte.
Sin embargo, hay un momento en que las imágenes se condensan en bloques de sentido donde conviven presas de un mismo formato y cuyo conjunto parece gritar lo que de manera individual sólo susurran. La descripción del territorio convertido en mapas de explotación minera y de ampliación de la frontera agrícola, el dominio de los metales convertido en el complejo militar industrial y sus fábricas de armas, el perfeccionamiento de la logística de transporte convertido en el principal vehículo de expansión de hongos y plagas a cada rincón del planeta, la política convertida en poco más que escenario de transacciones bajo la mesa y peleas en público para brindar espectáculo y titulares para los grandes medios de comunicación.
Da igual que reconozcamos a Manuel Noriega, Ernesto Samper y la pelea del parlamento de Montenegro porque podrían ser Boris Johnson, Jair Bolsonaro y el parlamento argentino. Todos parecen ser marionetas manejadas tras bambalinas por los perpetuadores de un orden imperturbable que gusta de travestirse de cambio incesante.
Tal es el relato que Evidencia-Verdad-Decepción pretende diseccionar. Si fuese verdad que quien controla el pasado controla el futuro, pues ésta sería una apuesta que pone en evidencia gran parte de lo que pesa sobre los hombros del artista como el mundo sobre el titán Atlas, para hacernos ver el tiempo y así revelar una verdad irrefutable: todos los caminos de lo que está mal conducen a ese orden patriarcal que agoniza, pero se lleva todo mientras se cae a pedazos.
























